EN LA PUERTA DE AL LADO
Autoconclusivo. Libros de Seda
HUNTLEY FITZPATRICK
Hacía mucho que tenía este libro, pero aún no lo había leído
(la verdad es que creo que lo escogí porque la portada es bonita), así que en
un momento de no saber qué leer, apareció por ahí y fue seleccionado como
tributo (no sé quién ha sufrido más mientras lo leía, el libro o yo).
Samantha es nuestra protagonista: rubia, bonita, rica, con
buenas notas e hija de la senadora, pero como se aburre un montón en su vida
(digamos que no es muy feliz porque aunque parece que lo tiene todo, su madre
pasa completamente de ella) pues se dedica a observar desde su ventana a la familia de al
lado –los Garret-, que son ciento y la madre, felices, y por supuesto, a los
que su madre le tiene prohibido acercarse (no confraternizarás con el enemigo,
soldado). Pero como no podía ser de otra manera, un día el enemigo, en este
caso Jase, sube a su ventana (muy Rapunzel todo. En serio, en otros países
trepan por las casas como monos, yo aquí no lo he visto nunca) y se hacen
amigos, la lleva a su casa y por fin conoce personalmente a esa familia a la
que había estado espiando.
En este contexto, la madre de Samantha se prepara
presentarse a las nuevas elecciones, y en esto que se echa de novio a Clay, que
trabaja para ella y se supone que la ayuda a ganar. Y sí, en ello está, va
de súper alegre y “Mira qué molón que soy” pero desde el principio vemos que es
un maldito manipulador y te entran ganas de pegarle una patada para echarlo de
su casa.
No os lo creeréis pero… sí, Samantha y Jase acaban siendo
novios. Asombrados estáis, ¿ehhh? Mientras tanto ella le oculta a todo su mundo
(amigos, familia) la relación que mantiene con Jase y los Garret. ¿Que por qué? Pues no sé, porque es boba. No termino de entender si es que le da miedo o vergüenza, porque es lo mejor que tiene.
Y… no quiero destriparos el problema porque es tirando al
final, solamente diré que tiene que ver con la madre de Samantha y Clay, y que
por culpa de ellos se fastidia toda la vida a la que se había acostumbrado
nuestra protagonista en este verano.
Diréis: “Pues no está tan mal”. Ya, y no está tan mal, pero
yo cuando leo un libro no quiero que “No esté tan mal” quiero que esté
mínimamente bien, y este… pf no. ¿Problemas? A lo largo de toda la historia se
suceden páginas y más páginas en las que no pasa NA-DA, y no es precisamente
corto, son unas 350 páginas o así, por lo que se hace MUY PESADO. Además, los
personajes dejan mucho que desear. No digo que alguno no me haya caído bien (Jase y su familia) o
mal (Clay, la madre de Samantha, su amiga Nan...), el problema es que en esas 350 páginas, en las que la autora habría tenido tiempo más que de sobra para mostrarnos cómo son, siento que no he llegado a
conocerlos, y mucho menos a identificarme con ellos (mientras que con otros
libros es una sensación que aparece en el primer capítulo).

