Weavingshaw #1
Traducción: Estíbaliz Montero
Cubierta: Micaela Alcaino
¡Hola, hola! Esta es una de esas novelas que tenía pendientes desde antes del verano, pero que se quedó perdida por la pila de de libros por leer, pero cuya lectura ya no pude posponer más: entramos en la spooky season, y yo me moría de ganas de leer algo con estas vibes.
Además, reconozco que, si bien pocas, había leído reseñas muy halagadoras, sobre una historia diferente y, encima, me daba mucha curiosidad: protagonistas que no se soportan, maldiciones, fantasmas...
Bua, ha sido increíble.
Desde hace tres años, Leena Al-Sayer puede ver a los muertos, y desde entonces guarda el secreto a sabiendas de que podrían encerrarla si se descubriera. O así es hasta que, para comprar la medicina que su hermano necesita, debe vender su gran secreto al Santo del Silencio, un despiadado y magnético mercader que comercia con confesiones y alrededor del cual vuelan rumores sobrenaturales. A cambio, Leena deberá encontrar al fantasma de Percival Avon, el último dueño de Weavingshaw, o entregar su libertad al Santo. Su búsqueda, la conduce junto a él hasta Weavingshaw, donde descubre que tanto la finca como sus alrededores están ávidos de sangre y sacrificios... y una creciente atracción que siente por el Santo.
Bueno, bueno, menuda locura, ha sido fantástico, una lectura turbia y deliciosa.
