HARRY POTTER Y LA PIEDRA FILOSOFAL
J. K. Rowling
Editorial: Salamandra
Páginas: 259
Harry Potter #1
¿Quién no ha oído hablar de Harry Potter? No mucha gente, la verdad. Pero los que sí son bastantes son aquellos que lo conocen porque han visto alguna o todas las películas pero ni siquiera se han molestado en darle una oportunidad a los libros. Siento dolor en mi corazón al pensarlo sangresucias. Y nunca es mal momento para hablaros de ellos, menos ahora que se han decidido a sacar una nueva edición cambiando las portadas. Si soy sincera -al final siempre lo soy- en un primer momento me indigné mucho porque pensé:"No se pueden mejorar las originales". Ya, que no son muy bonitas pero... no sé, tienen como...magia. Sin embargo cuando vi estas nuevas de cerca me parecieron adorables ¡y encima tienen un mapa del castillo!
Todos conocemos ya la historia: Harry Potter vive con sus tíos y su primo, los Dursley, quienes lo acogieron tras la muerte de sus padres. Lo acogieron, sí, pero no es que se porten demasiado bien con él, es más como una presencia que toleran... y a duras penas. Todo cambia el día en que Harry empieza a recibir cartas, que nunca llega a leer por culpa de sus tíos... hasta que un hombre gigante va a buscarlo y le cuenta la verdad: es un mago y como tal, debe ir al colegio Hogwarts de magia y hechicería. Dejará a sus tíos para emprender su gran aventura, aprenderá conjuros, hará amigos, y además descubrirá que no es un mago cualquiera, sino el chico que sobrevivió al terrible lord Voldemort... al que tal vez tenga que volver a enfrentarse. Nada es lo que parece pero las cosas no serán tan oscuras si Ron y Hermione están a su lado.
Me parece increíble el mundo que Rowling ha sabido crear, y es que a pesar de que todos hemos leído alguna vez sobre magos y brujas, está tan perfectamente tratado que no puedo hacer otra cosa que felicitarla; Hogwarts, el quidditch, las clases de magia... todo es fantástico.
Los personajes, a pesar de que los protagonistas tienen once años y se me suele hacer un poco aburrido cuando son tan jóvenes, están maravillosamente perfilados, y eso que solo es una introducción a ellos y a todo lo que está por venir: Harry, Ron y Hermione se complementan unos a otros y forman un trío digno de ver, y... no podría decir quién es mi favorito porque cada uno me encanta por una razón diferente -aunque en un principio Hermione me parecía un poco pesada...-.
¡Y bueno! ¿Cómo no hablar del enorme y bonachón Hagrid? Siempre con sus locuras y sus bichos; y el asqueroso de Malfoy y sus secuaces, quienes es imposible que te caigan bien porque se hacen odiar desde la primera vez que aparecen.
A cada página que vuelves el libro te sorprende más y más -mi parte favorita de Harry Potter y la piedra filosofal es cuando compran en el Callejón Diagon, con tantas tiendas y artefactos...-, todas las descripciones que te ayudan a imaginar este mundo nuevo... ¡y el final! Te pasas medio libro pensando que el malo es uno para darte de morros con la verdad y darte cuenta de que no podías haberte equivocado más. ¡Pero es que todas las pistas indicaban que iba a ser el otro! *-*
Sobra decir que aunque hayas visto las películas, y hay que reconocer que son unas grandes adaptaciones, si no lees los libros te estarás perdiendo una gran parte de la historia, como las pruebas que tienen que pasar al final del libro y que me parecen tan emocionantes y fantasiosas...
Me encanta esta saga, y estoy orgullosa de poder decir que soy de las que se fueron leyendo los libros según los iban trayendo a España -aunque el primero me lo leía mi madre al ir a dormir porque yo era demasiado pequeña-, así que lo conocí antes de que apareciese el fenómeno Harry Potter y todo el mundo se volviese loco.
No puedo añadir nada más para convenceros de que lo leáis, simplemente decir que es un libro que no podéis evitar leer: ¡SOMOS LA GENERACIÓN DE HARRY POTTER! Y hay que estar orgullosos de ello.
No puedo añadir nada más para convenceros de que lo leáis, simplemente decir que es un libro que no podéis evitar leer: ¡SOMOS LA GENERACIÓN DE HARRY POTTER! Y hay que estar orgullosos de ello.


