(Autoconclusivo) Editorial: Grijalbo
ALBERT ESPINOSA
Es un título precioso. Lo sé, lo sabéis, lo sabemos. Así que sí, lo elegí por el título. "Brújulas que buscan sonrisas perdidas" y es que todos buscamos eso, sonrisas perdidas; y las queremos encontrar. Bueno, y un poco por el autor también, porque lo había visto en la serie Abuela de verano y me gustó, además también vi Pulseras rojas, basada en su libro El mundo amarillo y me encantó también...
Espinosa cree en la vida y en la muerte. Ha vivido la vida a tope y ha estado muy cerca de la muerte. Nos las presenta, a ratos objetivamente y a ratos subjetivamente, pero sin miedo alguno. Están entre nosotros y forman parte de nuestro día a día.
Nos presenta la historia de un hombre joven que junto con sus tres hermanos pierde a su madre siendo niño, y ese mismo día, su padre les echa una bronca enorme que les lleva a un enfado monumental y no vuelven a hablarse entre ellos ninguno. Pasados los años, él -el prota- vuelve a cuidar de su padre, que tiene cáncer y alzheimer, y se lo prometió a su madre cuando estaba muriendo. A partir de aquí su vida, que eran un callejón sin luz ni salida, empieza a tener sentido y vuelve a valorar lo que es importante realmente.
Los protagonistas son un padre y un hijo a los que no da nombres -el autor casi no nombra a ningún personaje, con raras excepciones como Voy o una vez que dice el nombre del protagonista-.
Este padre y su hijo serían la parte realista del libro, los palos que da la vida. Pero en el polo opuesto están la esposa y la cuñada del protagonista. Su esposa, que tras una gran depresión se convierte en una gran optimista con su teoría del retrovisor; y su cuñada, una persona feliz que se preocupa de hacer la vida más fácil a todos.
Existen dos momentos culminantes en el libro:
El día de la muerte de su madre con el gran enfado de su padre y la discusión y la búsqueda del objeto perdido de su madre.
Y el accidente de su esposa y la búsqueda de lo desaparecido.
Son dos momentos de gran intensidad dramática, se me pusieron los pelos de punta y comprendí por qué el protagonista se siente tan aislado en la vida.
También me han encantado los títulos de cada capítulo, como "El fascinante chico que sacaba la lengua cuando hacía trabajos manuales", "Inspirar olores de verano para superar los inviernos", "Puños cerrados llenos de sonrisas abiertas"...
Es un libro fácil de leer, que se lee rápidamente, que no tiene descripciones aburridas y simplemente te cuenta una historia, una realidad. Y nos enseña a pensar en lo importante. Son 236 páginas de aparente pesimismo, pero que en el fondo es muy optimista, porque te hace ver lo importante de la vida y no lo material.
Te va a hacer emocionarte porque, ¿quién dice que vivir es fácil? Pero acabarás de leerlo con una sonrisa.
En resumen, el libro me ha gustado, no me he partido de risa pero sí que me ha hecho pensar en lo realmente importante: en la vida, en la familia, la amistad, la sinceridad y en esas vidas que son "islas sinceras a la deriva".

