LA VENGANZA VISTE DE PRADA
(El diablo viste de Prada #2) Editorial: Planeta
LAUREN WEISBERGER
Bueno, ¿quién no conoce
El diablo viste de Prada? Porque vale que no hayáis leído el libro
-mal, pero lo tolero- pero la película es de obligada visualización.
A mí, como os habréis dado cuenta, me encantó la primera parte y cuando me enteré de que la autora había decidido escribir una continuación... lo quería.
La venganza viste de Prada nos mete de nuevo en la vida de
Andrea Sachs salvo que, esta vez,
diez años después del final del primer libro. Ese sería el resumen sin ningún spoiler, lo que viene siendo una ubicación para situarnos a la hora de empezar a leer.
Os aviso de que
el libro es bastante distinto de la película, cambian un par de nombres y las relaciones no se llevan de la misma manera. Es el caso de
Emily -la asistenta de Miranda a la que le pasa de todo- y Andrea, quienes en la película yo entendí que no terminaban de encajar, mientras que en el libro son amigas salvo un par de momentos en los que Miranda hace que se traicionen debido a tareas que manda.
Pero hablemos de esta segunda parte. Suelen decir:
segundas partes nunca fueron buenas y me da pena decir que en este caso tienen toda la razón.
Andrea tiene ya treinta y tres años, han pasado diez desde que dejó su trabajo con
Miranda, es una joven de éxito pues dirige una revista llamada
The Plunge que está arrasando y se va a casar con un guapísimo millonario llamado
Max que la quiere con locura. Además mantiene una buena relación con su familia y amigos, por lo que lo tiene todo.
El problema llega el día de la boda -o sea, en el primer capítulo- cuando a los típicos nervios de oh-Dios-mío-me-caso-en-horas se le suma el hecho de que su suegra no acepta el matrimonio, cosa que se veía venir pero que se confirma totalmente. Así que
eso debilita el matrimonio incluso antes de haberse realizado. En el campo profesional se le plantea la duda de si vender o no su revista
(de la que es socia de Emily) a
Elias-Clark, el grupo editorial más importante y conocido cuya dueña es Miranda Prietsly -conocida popularmente como el
diablo-. Esos son los dos grandes problemas que surgen en el libro: el matrimonio y la propuesta de compra, alrededor de los que gira todo el argumento.
Bien, debo decir, que
si no hubiera sido una segunda parte, si la autora hubiera publicado esto como una historia más
-sin Andrea, sin Miranda- puedo asegurar que me hubiera gustado. Sería uno de los libros chicklit que se están poniendo de moda ahora. Entretenido, fácil de leer y con personajes con los que te puedes identificar.
Ahora bien, el problema es que era una continuación. Te lo vendían como la venganza, como otro enfrentamiento entre estas dos mujeres. No es así. Miranda sale dos veces contadas, es más el temor que tiene Andrea sobre lo que vivió con ella y todas las pesadillas y el gran trauma que la quedó que un nuevo enfrentamiento. Me pareció que estaba exagerando.
Comprendo que no es fácil pasar por una situación donde tu jefe te tenga explotada y vivas a su merced pero el miedo que Andrea tiene a la sola mención del nombre de Miranda es algo incomprensible. De hecho hay un momento en el que habla con Max sobre esto y él le dice que Miranda no es más que una abusona de instituto y que ella es ya una mujer fuerte que puede con ello.
Claro que Andy lo ignora totalmente porque si no habría pensado que su comportamiento era absurdo. Sinceramente, si tras 10 años sigue teniendo pesadillas debería ir a terapia porque eso ya es algo grave.
El problema principal del libro es la protagonista. No he podido disfrutarlo por ella, sé que es muy difícil que me caiga bien una protagonista
-en la novela juvenil siempre me desesperan- pero es que esto fue otro nivel. Cuando leo los típicos libros de instituto, sé que me quejo un montón de lo bobas que son las chicas, pero puedo llegar a comprenderlo porque tienen entre los 16-18 años. Así que cuando cogí este, no es que me esperase una madurez, sino que
daba por hecho que Andrea con 33 años y por todo lo que ha tenido que pasar en su vida tendría las cosas claras y usaría la cabeza. Pues no. Me he encontrado con una niña de trece años cabezota y desconfiada. Tiene un problema con su marido y en vez de hablarlo con él se imagina lo peor y se lo calla.
Que digo yo, si te has casado con él será por algo ¿no? Lo curioso es que te lo describe como el marido de ensueño
(a mí me encantó, fue el mejor personaje de la novela), se desvive por ella, está preocupado, pendiente, se disculpa miles de veces... Desde el primer momento yo noté que Andrea no daba nada en la relación.
Tiene un gran problema de comunicación que debería mirar porque no puede explicar lo que siente a nadie y se pasa todo el libro como una pobre incomprendida.
Lo que yo esperaba era a una Andrea madura, hecha y derecha; con una propuesta de compra de su revista por parte de Miranda. Al principio temor y dudas pero gracias a su personalidad más fuerte debido a lo que pasó y a su reciente matrimonio consigue resolver su situación. Que nos fuera contando cómo se enamoró de Max y cómo superó su año en
Runaway.
Es una pena porque si hubiera sido otra la protagonista, como he dicho al principio, el libro hubiera estado genial pues tenía todo lo necesario para ser una novela entretenida.
Y tenía a Max♥
He tenido un gran conflicto a la hora de darle una puntuación pues creo que un dos no se merece, pero Andy me impide darle un tres.
En colaboración con Planeta♥