LEATHER & LARK
BRYNNE WEAVER
Contraluz
Páginas: 373
La trilogía del amor caótico #2
Cubierta: Najla Qamber
Traducción: Patricia Sebastián Hernández
AVISO: SPOILERS DEL ANTERIOR
¡Por fin la secuela de Butcher & Blackbird, ¡madre mía! No sabéis lo muchísimo que la esperaba, porque aunque en un primer momento fui con mis dudas por tratarse de una comedia romántica gore, resultó ser divertidísima y con un romance de lo más mono.
Y es que no podría ser una mezcla más arriesgada, con un porrón de trigger warnings, y yo que soy un tanto delicada con desmembramientos y demás... pero fue una absoluta genialidad, así, las expectativas con este segundo, donde conoceríamos al hermano mayor, estaban por las nubes, pero ha sabido corresponderlas y encantarme una vez más.
Tras una vida llena de esfuerzo y sangre, Lachlan desea vivir en paz, pero tras fastidiarla durante un encargo para el cliente más importante de su jefe, sabe que nunca conseguirá abandonar el mundo del crimen, o eso pensaba hasta que Lark le ofrece un trato: dar caza a un asesino a cambio de que ella garantice su seguridad y su libertad... pero tienen que casarse, aunque se llevan a matar. Por su parte, aunque Lark parece adorable y alegre, esconde un montón de secretos, y después de que su familia sufra varios ataques y la felicidad de su mejor amiga se vea amenazada, se somete al suplicio de casarse con su atractivo enemigo.
¿Cómo puede una novela sobre asesinos tener un romance tan mono y bonito? Es fascinante.
Me lo he pasado pipa con todas las subtramas de esta novela, con el misterio, con la familia de Lachlan y la de Lark, con sus diferentes traumas infantiles y sobre todo con su tira y afloja, lo mal que se caen, y que aun así acepten casarse... wow. Ha sido completamente mi estilo, y me ha encantado.
Es sangriento, sí, pero no resulta desagradable, sino más bien surrealista, y la forma en que está todo presentado le da un toque hasta gracioso. En fin, soy completamente fan de esta trilogía.
¡Hola, Lucía!
ResponderEliminarQué bien que lo hayas disfrutado tanto, de primeras no me llamaba mucho, pero ¡me has convencido!