MI CHICA REVOLUCIONARIA
DIEGO OJEDA
Frida Ediciones
Páginas: 109
Poesía
Siempre decimos que queremos traer más variedad al blog y, bueno, parece que poco a poco lo vamos consiguiendo; ya os hemos traído mangas, cómics... ; era cuestión de tiempo que le tocase el turno a la poesía, ese gran género que tenemos demasiado olvidado. Y es que, por mucho que lo intentemos, parece que no logramos conectar con ella... ¿o sí?
Mi chica revolucionaria lleva "revolucionando" las librerías y a los lectores durante mucho tiempo, y ya era hora de que le diese una oportunidad; y para qué negarlo, si la portada es preciosa pues se dice.
La revolución no solo son miles y miles de personas pidiendo un cambio en la calle; no, es también una actitud ante la vida y son cien mil cosas más. Pero la revolución también se hace día a día.
Aquí, Diego Ojeda nos habla de su "chica revolucionaria", esa que "tuvo un novio hijo de p... y aún conserva invierno" y "es enemiga de la injusticia" y "mandamos al infierno a los dictadores, al sindicato, a los polis malos, a la alcaldesa,...". El autor expresa su saturación de este sistema a través de su poesía con nombre de mujer, que "es la dinamita de estos poemas". Nos habla de revolución y también de amor, reflejando lo que pueda sentir cada enamorado bebiendo los vientos por su amada: "En realidad este no es un poema, es solo una forma de pensar en ti sin que lo sepas".
Son sobre todo poemas de amor, de amor real y hasta sensual en algunos poemas como "Aviso por palabras".
Son poemas bien escritos, muy sencillos, adaptados a nuestra época, pero con una gran hondura de miras. ¿Qué pretende con ello? Quizá quiera cambiar el mundo para ofrecérselo a su chica y a toda la sociedad, y es que es un gran cantautor, lo que se refleja en cada línea de este libro, aunque para mí son espléndidos: "Primavera nueva", "Para que vuelvas". Y no olvides leer el broche de oro: el final "El niño fue creciendo".
Una objeción: es demasiado breve, no me hubiera importado que hubiera unos cuantos poemas más, la verdad.
Finalmente, solo me queda decir que agradezco a todos los poetas que se esfuerzan en escribir y en publicar (harto difícil en estos días); no para hacerse ricos, sino para deleitarnos a todos.