DIÁSTOLE
(Autoconclusivo) Editorial: Salto de página
EMILIO BUESO
Primero de todo, quiero alabar la portada. Últimamente parece que hemos vuelto al rococó y necesitamos rellenar cada espacio para que sea bonito y normalmente es al contrario: cuanto más simple, mejor. Esta portada transmite más misterio, intriga y tensión con una línea que muchas otras. Es cierto que deja caer sobre lo que va la trama, pero a mí no me molestó.
Nuestro protagonista se llama Jérôme, en el pasado fue un pintor que vivía en París pero actualmente, debido a sus adicciones y la enorme dependencia que tiene con ellas, malvive en un pueblo cerca de los Pirineos franceses. Ha sido contratado por Iván, quien vive en un caserón a las afueras, para pintarle un retrato siguiendo unas normas: deberá realizar el trabajo en cuatro noches y los materiales se los proporcionará él.
Hablando en general este libro me ha sorprendido un montón. Sabía que no debía esperarme una historia de vampiritos como las que ya hay, así que iba pensando que me toparía con un Drácula o algún monstruo parecido pero no fue el caso. Realmente no me pareció que fuera de vampiros, por mucho protagonismo que se le de en la portada y en varias reseñas que he leído.
Mientras leía el libro no solo me embargó una tensión y una gran intriga por conocer la historia de Iván, que nos va relatando poco a poco cada noche, sino también un sentimiento de tristeza y depresión pues a ambos protagonistas no les va nada bien en la vida. No es que les vaya mal, es que realmente están fatal.
El problema que tuve principalmente con el libro fue que no llegué a empatizar con Jérôme ni durante una sola página. No puedo decir con exactitud que fue lo que no me gustó del personaje para que no hubiese conexión pero, simplemente, no hubo. Así que era solo durante el relato de Iván cuando realmente disfrutaba de la historia. Al final llegué a conocer más al ruso que al propio protagonista, pues aunque nos cuenta cosas de su vida no llega a profundizar demasiado en ella.
Lo que me hizo disfrutar más de la historia fue la forma de narrar del autor, de verdad que hay párrafos que son para subrayar y marcar con mil colores. Tiene una manera de expresarse muy original, no es algo que tenga la oportunidad de leer a menudo. Abundan en gran cantidad las metáforas y las comparaciones -no estoy haciendo un comentario de texto, lo juro-, también es cierto que hubo veces que había tal cantidad de metáforas -o una metáfora muy grande- que me perdía y tenía que releer el párrafo otra vez.
El final fue el esperado, básicamente porque te lo viene anunciando desde el principio del libro así que no pensaba que podía pasar otra cosa.
En definitiva, creo que este libro vale más por cómo está escrito que por lo que cuenta realmente. Aunque hay momentos de tensión y buenas escenas creo que fueron así por el autor que por los hechos.
En colaboración con Salto de página♥

