EL LIBRO DE LOS BALTIMORE
JOËL DICKER

Alfaguara
Páginas: 479
Autoconclusivo
¡Hola, hola! Aquí os traigo
la reseña de El Libro de los Baltimore, la
última de mis lecturas.
Tras haber leído La verdad sobre el caso Harry Quebert, libro
del que casi todo mi círculo hablaba, llegó a mis oídos, gracias a Lu, que el
mismo autor había sacado un segundo libro, que también lo estaba petando en las
librerías. Así que no pude ser menos, y gracias a ella acabó en mis manos.
El libro en sí no
tiene nada que ver con su antecesor, si bien mantiene a su protagonista, Marcus
Goldman, de la mano del cual podremos profundizar un poco más en su vida (a lo
más telenovela de la sobremesa).
Esta vez, buscando
algo de tranquilidad, el escritor se traslada a un recóndito lugar paradisiaco
de Florida, donde espera encontrar la inspiración y calma necesarias para
escribir un nuevo libro. Nada más lejos de la realidad, pues es allí donde, por
ciertas “perrerías” (literalmente), se reencuentra con su amor del pasado. Y a
partir de aquí ya es todo tope drama, porque ambos son famosos, ella cantante y
él escritor, pero se quieren aún, aunque ella haya rehecho su vida… O no del
todo. Pero las viejas cicatrices del pasado siguen ahí, y que acaben juntos no
está tan claro... Y a través de este hilo conductor, Marcus nos cuenta parte de
su infancia y adolescencia, parte de su pasado pero, sobre todo, del de sus
primos y tíos, los “Goldman-de-Baltimore”, esa familia bien avenida a la que
parece que la vida les ha sonreído siempre, siempre de oca en oca y tiro porque
me toca. La familia perfecta, en el barrio perfecto. La oveja blanca. Pero…
¿qué ocurrió para que todo se fuera al traste? ¿Por qué empieza el libro
hablándonos del ingreso en prisión de uno de sus primos? Todo esto nos es
revelado lentamente a lo largo del libro.
Y cuando digo
lentamente, es L-E-N-T-A-M-E-N-T-E. Porque al principio sientes que la historia
no avanza, que no hace más que contarte su vida: que si forma una banda con sus
primos, que si sus tíos ganan un pastizal, que si tu tía Anita es una belleza,
que si vacaciones en familia … Y para eso ya tengo el Sálvame Deluxe.
Pero, como ya hizo
en El caso Harry Quebert, cuando
sobrepasas la mitad del libro, en esas escasas cien últimas páginas… ¡BANG!
Salta la acción. Se amontonan los acontecimientos, se esclarecen las aguas
turbias, todo cobra sentido, y ves que, con letra magistral, consigue que todos
los cabos se anuden, sin dejar ningún fleco suelto.
Cierto es que en
algunos puntos le da tal dramatismo e intriga al asunto que cuando llega al
meollo resulta que no es para tanto. Pero en fin, a quién no le gusta el drama.
Aunque a mi juicio
no ha sido tan bueno como el anterior libro del autor, he de decir que también
la temática es diferente. El uno tira más a novela negra, este a drama
melancólico… Si bien ambos
coinciden en tener desenlaces bastante buenos, de estos que te dejan un buen
sabor de boca y, quizás, con ganas de más.
Por todo esto, vamos
a darle a Joel Dicker esta vez tres termómetros.
by: Cafeinómano
